lunes, 15 de diciembre de 2014

La influencia del entorno: la autoestima y la seguridad en uno mismo.

Prácticamente desde que nacemos, y yo me atrevería a decir que incluso antes, se nos crean a nuestro alrededor una serie de calificativos de todo tipo. Ya el sexo que seremos  nos influye enérgicamente en nuestro futuro en tanto que la sociedad nos determina entre otras cosas cual será el color que deberemos llevar, con qué tendremos que jugar, incluso, en parte, cómo deberemos ser.

Y es que desde muy pequeños estamos rodeados de estereotipos, de etiquetas,  de discriminaciones. Sean de carácter físico o personales éstos adjetivos nos afectan, ya sean en positivo o en negativo, a la hora de relacionarnos y de crearnos a nosotros mismo como personas. La opinión de papá y mamá, sobre todo en la etapa que concierne hasta después de la adolescencia,  influye de manera descomunal a nuestro desarrollo, tanto a nuestra seguridad como nuestra autoestima.

Existen formas de fomentar en el niño esa valía de afrontar la vida sin miedos irracionales, aportándole la capacidad de explorar el mundo con sus consecuencias. Es necesario hacer hincapié en que los niños se sientan cómodos y tranquilos en su entorno, respetados y queridos. A continuación detallo una serie de ideas que pueden ayudar en este aspecto:

    •      Como base de crianza y educación es importante que los niños sientan y reciban amor incondicional por parte de los padres (tutores o cuidadores) no solo en las edades tempranas sino a lo largo de su existencia. Un entorno donde el cariño, los besos, los abrazos, las caricias… estén siempre presentes.

    •          A todos nos gusta que se nos presten atención cuando algo nos afecta. Es importante tenerles en cuenta, entender sus necesidades, escucharles, mirarles a los ojos mientras se expresan.

    •     Cuando nos equivocamos tenemos esa sensación de fracaso poco alentadora, una frustración por el hecho de no haber alcanzado el objetivo que se pretendía. Desde pequeños hemos de aprender a manejar esas frustraciones para entender que tras el error está el poder intentarlo de nuevo. Es importante que como responsables también aprendamos a aceptar nuestros propios errores. El ejemplo siempre es la mejor enseñanza.

    •     Desde que nacemos estamos alcanzando nuevas metas cada día, los niños sobretodo que ven el mundo por primera vez han de sentirse seguros para explorarlo. Alentarlos, felicitarlos, reforzar sus logros dando indicaciones específicas y concretas ayuda a tener una mejor visión de nosotros mismos, pudiendo creer en que las cosas se consiguen con esfuerzo, trabajando y queriendo mejorar.


    •     Muchas veces nos sentimos mal y no sabemos el por qué, no entendemos de donde vienen esas sensaciones y necesitamos tiempo e incluso comprensión. Si tratamos de conocer lo que les pasa, si aceptamos sus emociones como válidas y reales y hablamos de ellas concederemos al niño una herramienta que le ayude a canalizar y reconocer sus sentimientos y necesidades.

    •        La disciplina es necesaria, tanto para el conocimiento de reglas como para los estudios y posteriormente trabajo. Una serie de pautas en las que el respeto y el cariño estén de base para adecuar la conducta, e insisto en la palabra conducta, pues entiendo que cuando un niño hace algo inapropiado es vital hablar de su actitud y no de la persona.

    •     Como adultos debiéramos ajustar a sus posibilidades las metas que los infantes han de alcanzar, que sean objetivos posibles de lograr. Y que sean ellos quienes  ejerzan la reflexión del camino a escoger para alcanzarlos, entendiendo que a veces se ha de renunciar a algunas opciones en detrimento a otras que mejor nos satisfagan.

    •          Por muchos es conocido que las palabras se las lleva el viento en la mayoría de las ocasiones, por ello es vital demostrarles que estamos ahí para ellos en todos los sentidos, demostrando desde los hechos, desde las acciones.

Ya en la escuela es más que evidente que surgen las primeras grandes inseguridades de nuestra vida, y que por lo tanto es de vital importancia que las escuelas estén predispuestas a seguir colaborando con la función que se lleva a cabo en casa. Aunque entiendo la gran dificultad que conlleva coordinar un centro donde conviven cientos de jóvenes cada uno de su padre y de su madre, confío en que la gran amenaza que existe con temas como el Bullying o el acoso entre alumnos y profesores vayan siendo erradicados de la sociedad. Creo que el trabajo desde casa es transcendental para crear personas con mayor empatía, con menos miedo a ser ellos mismos y mucha más confianza.

A medida que vamos creciendo vemos a nuestro alrededor cientos de mensajes, no muy positivos en la gran mayoría, que nos infunden miedos, inseguridades y malestares. La  publicidad, los medios de comunicación o el cine son algunos de los ejemplos de empresas u organismos que transmiten una imagen en su mayoría equivocada de la vida. Desde mi punto de vista también es muy influyente el entorno en el que nos movemos, las personas y sociedades a nuestro alrededor. Pero creo en la idea de que el peor enemigo de nosotros mismos es, valga la redundancia, nosotros mismos. Las personas nos criticamos, nos infravaloramos, nos minamos de ideas desalentadoras y nefastas para nuestro propio interés, éste es un mal común muy generalizado en las sociedades actuales que se extiende cual  virus, dañando nuestras energías y haciéndonos sentir cada vez con más miedos a ser juzgados, con temor al que dirán o a qué pensaran los demás. A veces incluso llegamos a crearnos una imagen de nosotros mismos en base a cómo nos ven los otros. Siempre se dice que las comparaciones son odiosas, en el caso de los seres humanos son peores aun, cada uno es diferente, único, ya que existen maneras de vivir como personas en el mundo. El compararte con alguien puede ayudarte en algún momento concreto de la vida, pero no siempre ni para todo. Compararte con el tú de hace un tiempo es más real, creo que hay una relación más  evidente entre los cambios y los logros alcanzados por uno mismo en un periodo de tiempo concreto.


En mi opinión, y como simple observadora del mundo que me rodea, considero a modo de conclusión que lo valiente es ser uno mismo a pesar de las circunstancias que nos rodeen. Es inevitable convivir con todo tipo de calificativos hacía nosotros y hacía nuestro entorno, lo hacemos sin darnos cuenta y es parte del ser humano y de su manera de relacionarse. Pero considerando todo esto creo en la posibilidad del positivo, es decir, podemos opinar, en la medida de lo posible, tratando de dar énfasis en los aspectos positivos de la vida y las personas. El mundo ya tiene suficiente devastación y dureza por sí solo, me gusta pensar que con un poco de cada uno se puede crear un ambiente mejor.




Os dejo un enlace  de un estudio científico sobre la influencia de las palabras.

Un video  interesante de una chica que opina sobre los estereotipos.

¿Qué cambiarías de tu cuerpo?

Podéis pinchar en esta página Acción Preferente si queréis leer sobre lo que han publicado acerca de la autoestima.

miércoles, 27 de agosto de 2014

El error como base de aprendizaje: la educación y la vida.



Para comenzar el tema que me ocupa hoy me gustaría hablar sobre el apego y como éste puede estar relacionado con cómo nos tomamos el equivocarnos. Este concepto que está en auge en los últimos tiempos viene a ser la relación que el niño, desde que nace, tiene con su cuidador más cercano. Según el psicoanalista John Bowlby el apego seguro es aquel en el que el niño siente la confianza, el apoyo, y la posibilidad de acudir a su cuidador (madre, padre o persona a su cargo) con toda la seguridad de que éste estará ahí y le ayudará en la difícil tarea de descubrir el mundo, pudiendo alejarse sabiendo que en cualquier momento que lo necesite puede volver a la seguridad de sus brazos. Dependerá de la manera en que éstos interactúen entre sí para que el infante desarrolle en mayor o menor medida la seguridad necesaria para afrontar el mundo que le rodea.


Equivocarse forma parte de nuestra vida desde el primer momento en que tenemos contacto con el mundo exterior, exploramos el entorno errando para conocer lo que nos rodea y a nosotros mismos. Desde que nacemos estamos expuestos a miles de situaciones que nos hacen formarnos como personas, junto con nuestra figura de apego. Salimos al mundo con la intención de descubrir y mejorar sabiendo que quien nos cuida está ahí para darnos protección y seguridad si en algún momento nos sentimos perdidos o frustrados. Hemos de saber que podemos fallar, que no pasa nada si algo nos sale mal, que podemos volver a empezar y que en esos casos nuestras figuras de apego nos darán el consuelo necesario para seguir intentándolo, para levantarnos y comenzar de nuevo la tarea que se nos resistió en el primer intento, a veces incluso segundo o tercer intento.

Una vez nos sentimos preparados para adentrarnos en el sistema educativo hemos de tener en cuenta una serie de términos importantes que nos ayudarán a adquirir de mejor manera los nuevos conocimientos y que bien utilizados podremos usarlos fuera del mundo educativo, es decir, en la vida propiamente dicha.

En educación, cuando un docente se presenta ante un nuevo curso es importante conocer a sus alumnos, y no solo me refiero a personalmente, que también, sino a qué éstos traen previamente, qué conocimientos tienen adquiridos de los años anteriores y a partir de ahí comenzar a construir los nuevos, contribuyendo así al aprendizaje significativo. Crear desequilibrios que hagan que el pupilo sea más rico en conocimiento y en herramientas capaces de ayudarle a resolver, cada vez mejor, las nuevas tareas.

Una vez hemos aclarado el punto de las ideas previas y que las conocemos, existe el término ZDP (Zona de Desarrollo Próximo) que trabaja a partir de los conocimientos ya adquiridos y sitúa a los nuevos contenidos en un nivel de dificultad acorde con cada alumno, es decir, accesibles pero que requieran un esfuerzo. Gracias a que el aprendizaje será significativo los alumnos tendrán su propia visión de lo aprendido y le darán sentido. Los conocimientos no se quedarán como un mero montón de ideas sin sentido, sino que pasarán a formar parte de ellos, y de ahí podrán darles uso en el día a día.
Desde mi punto de vista en la vida fuera de las clases regladas es lo mismo, aprendemos a partir de lo que conocemos, descubrimos en base a las ideas que tenemos formadas y desde ahí, a través de las vivencias de la vida, de debates, de conocer a personas diferentes con opiniones distintas, de leer, de la propia experiencia de la vida... todos aquellos pensamientos que ya creíamos tener creados se ponen de manifiesto y se enfrentan a ideas nuevas, a otros contenidos que nos pueden ayudar a mejorar y a ampliar nuestra forma de ver la vida. Todo esto nos beneficia, ser capaces de rectificar, de estar abiertos a otras formas de pensar, de errar y de aprender no sólo de lo externo sino que, con más inri, de nosotros mismos, de nuestros propios conocimientos y enseñanzas previas poniéndolas de manifiesto ante nuevos inputs que podamos encontrarnos en el camino que es la vida.



Decía el poeta británico Alexander Pope "Errar es humano, perdonar es divino, rectificar es de sabios", y así es, para poder rectificar hay que equivocarse, a lo largo de nuestra vida cometemos cientos y cientos de errores pero la importancia no la tiene ese ínfimo fallo, sino lo que viene tras él, el aprendizaje que obtenemos tras darnos cuenta que siempre existe una segunda oportunidad, que podemos hallar un plan B que nos ayude a crecer, a aprender de aquello que no queremos repetir. Para ello hay que ser muy consciente de lo que hacemos, de cómo nos movemos, del por qué lo hacemos.

No se trata de no fallar, no se trata de hundirnos si algo no nos sale como esperamos, se trata de conocer en qué nos equivocamos la primera vez, analizar el por qué, e intentar coger otros caminos que nos hagan alcanzar nuestro objetivos con la ventaja de haber aprendido del pasado, de haber sido capaces de no hacer lo mismo otra vez, pues aquel que conozca su historia estará destinado a no repetirla.

martes, 17 de junio de 2014

Motivación: conceptos básicos. Los seres vivos y su capacidad de mejorar.

La motivación es un tema bastante extenso que abarca muchos factores y diferentes conceptos. En esta entrada trataré de esquematizar de la mejor manera posible para concentrar el máximo número de ideas y términos referentes al tema que me ocupa hoy.

La palabra motivación viene del latín motivus o motus que significa “causa del movimiento” (referente a la acción y al efecto) a lo largo de la historia varios autores han tratado de definir el concepto “motivación” con serias diferencias, sobre todo, en si es considerado algo biológico o psicológico, pero en la mayoría coincide una misma premisa; “la motivación como aquello que impulsa a un individuo a llevar a cabo ciertas acciones y a mantener firme su conducta hasta lograr cumplir todos sus objetivos” 

La motivación implica la existencia de alguna necesidad, esto es primordial para sentirnos con ganas e ilusión por aquello por lo que nos movemos. El problema se encuentra cuando en las escuelas los niños son tratados como “robots” que han de hacer todo por igual, de la misma manera y con el mismo fin. Es más que evidente que no a todos nos mueven las mismas cosas, que no a todos nos interesa lo mismo, y que en lo que se refiere al currículo estudiantil no a todos se nos dan igual de bien todas las asignaturas, y puntualizo que no me refiero que no se deban estudiar todas las asignaturas (aunque cambiaría cosas) ya que considero necesaria la cultura general. Por regla general los niños están motivados a aprender, quieren conocer y saber más de su entorno y el mundo que les rodea, en este caso en concreto los maestros y profesores tenemos la capacidad de animar y motivar el aprendizaje por el puro placer de aprender y de mejorar sin olvidarnos de que la motivación en gran parte viene del propio individuo.

Partiendo de la base de los diferentes ritmos de cada uno, de que cada uno aprende de diferente manera, es decir, que tenemos diferentes ritmos tanto físicos como psicológicos. La manera en que la gran mayoría de las escuelas están organizadas, por edades y no por ritmos de aprendizajes donde el que va avanzado se estanca y por el contrario al que le cuesta un poco más se frustra por la sensación de estar perdido, también considero que esto afecta a la motivación por mucha voluntad que exista.
Este último concepto está muy relacionado con el tema tratado, la palabra voluntad proviene del latín también voluntas del verbo volo que significa “poder”, y viene a referirse a la capacidad de los seres vivos que nos mueve a hacer cosas de manera intencionada y realizarlo a pesar de las adversidades, de las dificultades presentes, de los contratiempos y los oscilantes cambios de ánimo; es el poder de elección con ayuda de la conciencia.

Muchas de estas dificultades vienen infundadas por los miedos e inseguridades que nos acechan, el miedo es una emoción adaptativa que nos ha permitido sobrevivir como especie, pero que como límite y perturbación nos paraliza y nos genera sentimientos de infelicidad. Hay que plantarle cara a ese miedo que nos impide seguir, avanzar, progresar, hemos de conocer su origen y el porqué. Si lo afrontamos y lo entendemos podemos llegar a aprender de él, para que tanto las inseguridades como los miedos puedan ser controlados.

Una particularidad del tema de la motivación es el concepto indefensión aprendida y se trata del estado que puede presentar un humano o animal al haber aprendido a comportarse pasivamente ante una situación en la que sentía que no podía hacer nada para cambiarlo, se aprende a creer que se está indefenso ya que la persona (o animal) se ha acostumbrado y simplemente  asume su destino porque una determinada situación se ha repetido en varias ocasiones, incluso, cuando la situación cambia. Todo esto puede derivar en una depresión a pesar de que está demostrado que se puede cambiar la experiencia a través del optimismo y la perseverancia. Si has fallado alguna vez en el pasado el presente ofrece otra oportunidad. Sea por los motivos que sean las desavenencias y dificultades que se nos presentan varían nuestros estados de animo, nuestras apetencias y emociones por lo tanto encontrar cierta estabilidad en nuestros movimientos del día a día pueden ayudarnos a la hora de no tirar la toalla.

En psicología existe un término denominado homeostasis del griego homo (similar) y estasis (estado), que es la capacidad de regulación interna manteniendo un equilibrio entre las necesidades y su satisfacción compensando los cambios en su entorno mediante el intercambio regulado de materia y energía con el exterior. Es la capacidad de sentirnos estables, de a pesar de los altibajos continuar con los propósitos, con los planes establecidos, es persistir en algo que nos agrada y nos hace sentir bien superando los problemas y las adversidades que se nos presentan, es en cierto modo, seguir con la vida, no compararnos con el prójimo sino con el YO de hace unas semanas, de hace unos meses o años.


Es importante en este apartado concluir desde mi punto de vista con los objetivos a corto plazo, es un tema importante para mí puesto que desde mi experiencia fijarse metas cercanas es mucho más sencillo y motivador que unas a larga distancia, abstractas y lejanas. Lo esencial es ir alcanzándolas poco a poco, pasito a pasito, y disfrutar de nuestros logros dándonos el valor que merecen. 


Un vídeo muy interesante de cómo se puede inducir la Indefensión Aprendida

Aquí os dejo un enlace para conocer más sobre las teorías que existen sobre la motivación:
Teorías sobre la motivación




jueves, 16 de enero de 2014

El efecto Pigmalión: Las expectativas en la educación, el niño y el adulto.

El origen del efecto Pigmalión viene dado por el mito griego en que un escultor creó una obra que él consideraba perfecta. Frustrado por la búsqueda fallida de la mujer ideal, Pigmalión la creó en su mente y la hizo obra. Tal era la obsesión que en sueños se le apareció Afrodita, que apreció como creía en ella y viendo la ilusión de que aquella fría escultura de mármol fuera lo que él quería, la hizo real.

Si ahondamos un poco más allá de lo que a simple vista se ve, se podría decir que Pigmalión tenía una idea en su cabeza de su mujer perfecta, y que al ver los infinitos intentos de encontrarla en el mundo terrenal, creó un ideal. Y continuamente proyectó en ella lo que él veía y sentía al contemplarla, por más que la escultura pudiera ofrecerle otras virtudes.



Las expectativas que el escultor tenía sobre su creación le impedían ver lo que realmente tenía ante sus ojos, una escultura bella, de un mármol brillante y unos rasgos preciosos creados por él mismo. No la disfrutaba tal y como era, sino que se sentía frustrado al no contemplar lo que para él sería lo mejor.

En referente a este aspecto hace ya unos años el profesor Rosenthal, de la universidad de Harvard hizo un estudio en el que se les daba unas premisas a los profesores de un centro educativo sobre los alumnos. Antes de iniciar el curso escolar y sin que los profesores tuvieran conciencia de tal estudio, se les advirtió que un número determinado de alumnos eran brillantes y muy buenos estudiantes, y que a pesar de que presentaran cierto pasotismo, dispersión, pocas aptitudes y desgana eran muy buenos estudiantes. Se cogieron alumnos al azar sin ningún tipo de juicio previo. Observaron que los profesores hacían más hincapié en estos alumnos, se esforzaban más por ellos, se implicaban y los trataban con paciencia puesto que tenían la certeza de que eran buenos estudiantes. Curiosamente al finalizar el estudio se comprobó un aumento en las calificaciones de los alumnos escogidos, obtuvieron un incremento del rendimiento.

 Hoy por hoy en el ámbito educativo en el que nos movemos las cosas no han cambiado tanto, y sería más que interesante tener todo esto en cuenta a la hora de iniciar un curso con nuestros alumnos. Por ello deberíamos usar el efecto Pigmalión en positivo para todos nuestros alumnos, al margen de su predisposición inicial o la actitud que muestren en un primer momento. Se define el término como:

                                                        



“El efecto Pigmalión es el proceso mediante el cual las creencias y expectativas de una persona respecto a otra afectan de tal manera en su conducta que la segunda tiende a confirmarlas. Del mismo modo que el miedo tiende a provocar que se produzca lo que se teme, la confianza en uno mismo, ni que sea contagiada por un tercero, puede darnos alas”

Si tenemos esto en cuenta, podemos afirmar que las expectativas que el profesorado tiene sobre los alumnos influyen en su rendimiento, afectan porque proyectan en ellos lo que inicialmente pensaron sobre el fruto de su esfuerzo, tanto en positivo como en negativo. Por ello la importancia de conocer estos conocimientos previos antes de enfrentarse a un aula, antes de catalogar a sus pupilos, antes de influir en cuánto puede o no pueden dar. Sería interesante tener una visión en blanco, una actitud abierta a que sea el niño el que nos muestre hasta cuanto pueda llegar sin que nosotros, los docentes, nos mostremos de una manera u otra, es decir, si sabemos que cada alumno tiene su ritmo y que cada uno dará en diferente, lo ideal sería esperar siempre lo mejor de cada uno, el mayor potencial posible y hasta donde sea posible, pero tal y como está el sistema las condiciones que se nos presentan nos limitan mucho, intentemos al menos dar lo mejor de nosotros mismos para sacar el máximo provecho de las capacidades de nuestros alumnos. Para mí el hecho de que cada alumno sea distinto es positivo, se puede utilizar para aprender los unos de los otros, para apoyarse y ayudarse, pero sobre todo teniendo una actitud abierta ante lo que cada uno puede aportar, siempre en positivo. Por lo tanto mi humilde opinión sobre que los niños con la misma edad tienen que dar lo mismo es una falacia, sin embargo, si tal y como está el sistema hemos de sucumbir, al menos que dentro de las aulas se marque la diferencia, se muestre la diversidad, y se aprenda no solo conocimientos, números, letras y ortografía sino a respetar a los demás, sin comparar, teniendo en cuenta que en el mundo todos, absolutamente todos, somos diferentes.

Finalmente si esto lo extendemos al adulto, cuando crecemos nos damos cuenta de que estamos rodeados y creados de etiquetas, y de creencias que nuestro entorno tiene sobre nosotros sin que nosotros mismo, en ocasiones, nos demos cuenta de que solemos movernos en base a lo que personas que nos importan creen, o esperan que actuemos. Por ello la necesidad y la gratitud de conocer al individuo en su complejidad y extensión, sin cerrarnos a creerles ser de una manera o idea que nos hemos hecho de esa persona. Si nos relacionamos con el mundo abiertos a aprender, seguiremos conociendo personas y mundos increíbles sin pararnos a juzgarlos o catalogarlos, y es que según la corriente psicológica de la Gestalt todos somos todo, es decir, que las personas no somos de una manera determinada sino que en depende qué situación actuamos de una u otra forma, las etiquetas y creencias que se tienden a tener de las personas no facilitan para nada esta idea puesto que se defiende la libre actuación sabiendo que por regla general no todos los días son iguales, ni todos los días tenemos el mismo humor, a lo que todo esto conlleva es a entender que el ser humano puede ser hoy egoísta en unas cosas y mañana no, puede ser creativo en algo pero en otra cosa no, cabezón, inteligente… 

Sigo defendiendo la idea de que aprender se aprende de todo, y cuando etiquetamos a alguien con cualquier calificativo (sobretodo en negativo) estamos limitándonos a nosotros mismo a conocer más allá de un simple adjetivo. En los adultos, evidentemente, es diferente a los niños, pero recordemos que aquellos niños se convertirán en adultos que seguirán necesitando del aprendizaje para vivir y mejorar. 


Más sobre este tema:

 "Una clase dividida": vídeo sobre la influencia que se puede llegar a crear en un aula.

Películas que hacen referencia al tema tratado:

"My fair lady"
"Pinocho"
"Pretty woman"