lunes, 19 de octubre de 2015

Equilibrio: la búsqueda de la estabilidad

Siempre oímos decir que los extremos no son buenos, que se necesita encontrar el término medio en los diferentes aspectos de nuestra vida para establecernos en una cierta estabilidad que nos brinde seguridad. Y es precisamente por esta razón por la que entiendo que el equilibrio forma un papel fundamental en la educación y sociedad en la que nos movemos.

Etimológicamente, la palabra equilibrio proviene de la unión de igual y balanza. Del latín, 'aequilibrium', que se compone de los términos 'aequus' (igual) y 'libra' (balanza). Es, por tanto, un reparto equitativo entre las diferentes partes implicadas de cualquiera que sea la procedencia.

Son muchos los ámbitos de la vida donde hemos de aplicar este concepto para organizar y estructurar, de la mejor manera posible, los recursos de los que disponemos, y así sacar el máximo partido a nuestras ideas, pensamientos, problemas, opiniones, situaciones y demás asuntos que nos conciernen. 

Siempre expongo la importancia que la primera escuela de cualquier niño, la casa, tiene sobre la educación de este. Al fin y al cabo es el primer contacto que los seres humanos tenemos con el mundo y con la manera de relacionarse. Y aquí, el equilibrio, también juega un papel relevante a la hora de aprender a encontrar la estabilidad que requerimos para nuestra vida.
La educación en general ha pasado por extremos, como muchas materias fundamentales de nuestra sociedad. Se ha pasado de un autoritarismo crudo y desaliñado a una laxa manera de relacionarnos que nos está corrompiendo a medida que seguimos cediendo y dejando de lado los intereses comunes e individuales de cada uno.

Tanto en el hogar como en los centros educativos se necesita entrar en contacto con la balanza que deposite en la educación unos valores de equidad. Es importante tratar de 'premiar' y 'castigar' de manera consecuente, no todo pueden ser premios ni todo castigos. En este punto es muy importante la comunicación y saber explicar, desde muy pequeños, el porqué ahora sí o porqué ahora no. No todo es blanco ni es negro, la verdad es que casi siempre suelen haber matices. Y si estos además son acompañados de una explicación, repito, desde el inicio, mejor para el buen funcionamiento de las relaciones que queremos crear a nuestro alrededor.
En las escuelas también es importante alcanzar una armonía en base a los deberes que se mandan, los contenidos de las asignaturas, el peso de las mochilas, o las reprimendas y maneras que se llevan a cabo para depende qué situación. En definitiva, un equilibrio entre lo que el niño en sí puede llegar a dar y lo que se le exige.

Representación del mito de Platón.
Como ya decía Platón en su famoso mito de 'El Carro Alado', Las personas nos movemos gobernadas por las pasiones y la razón. El mito en sí trata del hombre como guiador de su propia vida que ha de dirigir su camino manejando un carro tirado por dos caballos, el blanco y el negro, cada uno con una función particular. Uno es la mente, la cordura, la lógica, el bueno según Platón, y por otro lado están los arrebatos, el cuerpo, los impulsos, el malo según el filósofo. Según él, la razón gobierna al hombre, pero cuando el deseo o los placeres se desbocan, se pierde la racionalidad, el control desaparece. Y es entonces cuando se quiebra la unidad del alma.

Siendo una gran admiradora de este iluminado de la vida no dejo de plantearme este mito como algo más. Los dos caballos siguen siendo de diferentes colores y referidos dos conceptos diferentes, la razón y las emociones en este caso, pero ninguno de los dos es más que el otro. Ni uno es el bueno ni el otro es el malo. Al revés, uno aporta unas necesidades humanas y el otro otras. Lo importante es que exista esa dualidad, que ambos se beneficien mutuamente, que uno aporte al otro para, eso sí, dirigir al ser humano por el mejor camino posible.

El adulto del aquí y ahora es el que tiene el poder de conectar con esos dos caballos ganadores, esas dos potencias básicas de las que disponemos. Es conectar con ambos lo que nos hace mantenernos en esa balanza en positivo. Escuchando a ambos, a las emociones que nos dictaminan cómo nos sentimos, y la razón que organiza y gestiona todos aquellos sentimientos.



Seamos conscientes de que no se puede vivir el uno sin el otro. Todo depende de cómo afrontemos nuestras decisiones, de cómo abarcamos los problemas y sus posibles soluciones, de cómo sin quererlo, a veces, nos perdemos por dejarnos dirigir solo por uno de los caballos,sin saber que en fondo es uno mismo el que ha de tomar las riendas de su vida agarrando con fuerza las cuerdas de su carro.













miércoles, 8 de julio de 2015

Las Emociones: el aprendizaje del cambio.

La palabra emoción proviene del latín emotio que significa "movimiento o impulso", "aquello que te mueve". Los pensamientos, las circunstancias, y los factores externos, las miradas, las palabras... nos generan emociones en nuestro organismo, y a partir de éstas, actuamos. 


Los estímulos, bien sean internos o externos, provocan en nuestro organismo un desajuste positivo o negativo que hace que el cuerpo y la mente se preparen para optimizar en la medida de lo posible la acción a tomar. No se puede elegir de donde nace el impulso de la emoción ya que se genera de manera automática. Lo principal aquí es desarrollar la capacidad de ser conscientes tanto del impulso como de la consecuencia de éste, la emoción, y en ese espacio entre el impulso y la acción está la habilidad de movernos en base a la asertividad.

Existe un legado genético que determina nuestras reacciones ante situaciones concretas. Emociones innatas sin las cuales no sobreviviríamos, todos los seres humanos compartimos las mismas emociones básicas. Además cada uno de nosotros poseemos una Memoria Emocional que se desarrolla a lo largo de nuestra existencia y es el aprendizaje de emocionarnos de una manera concreta ante determinados estímulos. Estos quedan grabados en nuestro cerebro y se activarán en situaciones específicas. 
Pero que no cunda el pánico. Tener unas emociones innatas u otras que son adquiridas a medida que nos desarrollamos no significa que debamos resignarnos al "es que yo soy así". La ciencia nos lleva diciendo ya desde hace años que el cerebro está programado para cambiar. En este punto me gustaría mencionar a Darwin que en su estudio de la evolución afirmó que sobrevivía aquél que mejor se adaptaba al cambio. En aquella época Darwin se refería a una evolución más bien física del mundo animal, sin embargo en los tiempos en los que vivimos esta misma afirmación puede referirse a la inteligencia emocional de los seres humanos que, curiosamente, son los únicos animales capaces de reconocer y gestionar sus emociones de forma consciente.

Rueda de emociones de Plutchik
A lo largo de la historia han sido muchos los que han tratado de definir este concepto. Desde la organización de emociones primarias y secundarias, o la rueda de las emociones de Plutchik, hasta el concepto de que existen una serie de emociones básicas que conciernen otras en sí mismas. Existen investigaciones recientes que comparten la idea de que las emociones básicas son aquellas que se aprecian a través de las expresiones faciales. La alegría, la aversión, la ira, el miedo, la sorpresa y la tristeza son universales y comunes a diferentes culturas de todo el mundo. Se ha comprobado que hay emociones primordiales que no muestran una clara expresión facial pero sí que son reconocibles y compartidas por una gran número de étnias. En este campo el dinamismo corporal también juega un papel importante, nos ayuda a reconocer otros ámbitos de las emociones humanas como puede ser la vergüenza, el alivio o el desprecio.

A partir de los tres meses de edad embrionaria el feto ya tiene formado los músculos para realizar las expresiones faciales de las emociones. Éstas tienen una función social en nuestras vidas pues la comunicación y las relaciones sociales se basan fundamentalmente en los sentimientos y las decisiones que tomamos respecto a ellas.

Me parece de vital importancia incorporar estos conocimientos a la educación, tanto en la escuela como en todos los ámbitos externos (hogar o comunidad) para crear una mejor adaptación a la sociedad que nos toque vivir, y así, dejar una más bonita a las siguientes generaciones.

Ya lo decía Ghandi, "Sé el cambio que deseas ver en el mundo". Y desde ahí, desde lo que nos impulsa al movimiento es donde debemos ver nuestro legado. Optar cada día por una manera de actuar, de relacionarnos, de crecer en definitiva, porque "el camino se demuestra andando" y no hay nada más bonito que pasear por un bello paisaje, y que cuando echemos la vista atrás veamos el rastro de unas vistas memorables.

Algunos enlaces de interés:

La mente es maravillosa. Artículo sobre las emociones primarias

UNESCO: "Aprendizaje académico y socio-emocional"

Fragmento del documental Educación Emocional

Las emociones a través de los dolores físicos


martes, 17 de febrero de 2015

Respeto: el origen y el adulto asertivo. Parte II


La gran labor que comienza en ese entorno cercano nuestro puede y debe extrapolarse a la escuela, ya que ésta también juega un papel fundamental en el desarrollo del niño. Mediante dinámicas y juegos se pueden fomentar valores que sirvan de base para ayudar a las personas a tener una mayor amplitud de miras.

En las aulas son tan necesarios los conocimientos de lengua, matemática o inglés, como el aprendizaje de valores y herramientas que nos ayuden a crearnos una propia opinión de las circunstancias. Es importante recodar que los últimos estudios apuntan a cómo la inteligencia emocional influye determinantemente en los logros académicos y laborales.

Podemos trabajar activamente temas como el maltrato animal, el de género, las desigualdades económicas y sociales en el mundo, las guerras... concediendo a los alumnos tiempo para investigar, para buscar información, se pueden ver las diferentes maneras organizar los grupos de trabajo, pueden exponer los trabajos mediante murales, PowerPoint, vídeos... y así explicar a los compañeros los diferentes puntos de vista. Esta actividad que puede ser organizada a gusto del profesorado según los criterios que se acuerden para cada tema, edad, grupo… es ideal para abrir debates en clase sobre las diferentes opiniones que tenemos, las cuáles se pueden llegar a poner en desacuerdo con otros compañeros o incluso con uno mismo, llegando a crear nuevos pensamientos más ricos en fundamento y en calidad. Existen otras alternativas que podemos utilizar para crear un ambiente y un aprendizaje más significativo y vivencial, por ejemplo podemos crear debates en clase sobre temas generales que nos importan (las nuevas tecnologías, deportes, hobbies, personajes famosos…), se puede también crear una función de teatro sobre algún tema del que queramos conocer más (una obra que ya esté escrita o realizarla en clase nosotros mismos desde el principio), podemos realizar un mural entre todos donde se refleje el tipo de convivencia que queremos tener y colgarlo en un lugar visible del aula, incluso es beneficioso buscar momentos de pausa para relajarnos y controlar los niveles de exaltación…

Según lo que establece uno los pilares de la educación contemporánea la escuela ha de adaptarse al niño. En una educación inclusiva se respetan las diferencias individuales, entendiendo que lo normal es ser diferente y que de ello nos enriquecemos. Se define respeto como una consideración a las personas de que se merecen ser tolerados y tenidos en cuenta por el mero hecho de existir. Y si en ocasiones no tenemos esta idea muy presente podemos recurrir al origen de que con volver a mirar con un poco más de intención se puede llegar a entender las opiniones ajenas.



De todos es conocida la expresión “el respeto hay que ganárselo”, lo que para mí reflejan estas palabras es que es un derecho en el que todos estamos involucrados pero debemos ser conscientes de que hay que conservarlo. Todo ser humano, animal u objeto es digno de ser respetado, pero recuerda, puedes perder el respeto que te procesan. Hay personas y actos en el mundo que nos rodea que nos resultan difícil de respetar. 

Todo conflicto o situación de desajuste emocional conlleva también un aprendizaje, podemos aprender y mucho de aquellos que no nos muestran respeto. Aprendemos a respetarnos a nosotros mismos, a no dejar que nos desprecien o nos infravaloren, a cuidarnos de posibles daños e inestabilidades, a expresar sin temor lo que sentimos. Tratamos de mantener a un margen de nuestro camino a aquellos que no nos hacen sentir bien, que nos rechazan o menosprecian.

Ser constantes a la hora de relacionarnos con asertividad es una ardua tarea que implica conocer nuestras necesidades, comprenderlas y aceptarlas. Por si eso fuera poco, también conlleva escuchar las preocupaciones del otro y ser capaces de hacernos ver sin violencia ni agresividad. El problema surge cuando nos enfrentamos a la realidad del día a día, cuando salimos al incontrolable y poco predecible mundo que nos devuelve reacciones tan dispares como personas y lugares existen.

Somos nosotros mismos los que gracias a la educación, al aprendizaje, a la interacción con otros y a nuestro propio mundo interior los que tendremos que vivir con nuestras propias convicciones. Es importante recordar, mirando atrás en nuestra historia, cómo aprendimos nosotros este valor, qué ejemplo nos dieron aquellos que nos educaron, qué opiniones hemos creado nuestras y cuáles parecen más impuestas. Respetar al otro significa en sí  respetarse a uno mismo. Conocer ese respeto propio nos permite relacionarnos con asertividad hacia los demás ya que podemos demandar nuestras necesidades dotándoles de la importancia que tienen para nosotros y entendiendo pues la de los demás.. El respeto hacia uno mismo es entender la libertad del otro de ser, de existir.






martes, 10 de febrero de 2015

Respeto: el origen y el adulto asertivo. Parte I.

Echando un vistazo a mi alrededor, a las personas de mi entorno y al resto, me doy cuenta de la importancia que tiene el respeto a la hora de relacionarnos. Y me ha parecido un concepto merecedor de una entrada entera (y doble) dedicada a su gran valor.

Según la RAE (Real Academia Española) la palabra respeto se considera un acatamiento que se le hace a alguien; acatar que viene de catar “mirar” quiere decir considerar bien algo o a alguien. Es un miramiento. Es ofrecer veneración como prueba de agradecimiento o admiración.
Google por su parte también lo define como una consideración de que algo es digno y debe ser tolerado, dicho miramiento establece no causarle ofensa o perjuicio a aquello que se respeta.

Ambos coinciden también en la definición de respeto en la categoría de miedo, pero habría que ser cautelosos con esta apreciación pues la expresión “me da respeto (algo)” tiene  que ver más con temas específicos que a las personas nos incurren en cierto tipo de temor.

Para situarnos un poco más en el tema me gustaría recurrir al origen de la palabra. Proviene del latín respectus de la anexión entre el prefijo re- que quiere decir de nuevo, intensamente, y la palabra spectrum que significa aparición, visión, y que a su vez es derivada de la familia de “specere” verbo mirar. Podríamos concluir con que, en términos etimológicos, la palabra respeto equivale a decir mirar de nuevo o mirar intensivamente o volver a mirar.


Una vez recopilada cierta información que nos ayuda a tener un mayor entendimiento acerca de todo lo que esta palabra comporta, conviene darle un poco de sentido a la hora de tenerla en cuenta en nuestro día a día. Ya que entiendo que es una característica que todos debiéramos poseer tanto hacía nosotros mismos como hacía los demás.

El compromiso de “crear” adultos respetuosos comienza desde casa, desde nuestro primer entorno cercano, padres, tutores, hermanos, abuelos aportan los valores a transmitir y fundamentan en ellos el sustento de la crianza.  El respeto es un concepto que tiene muchas formas, se representa de mil maneras, por ello es importante aprovechar todos aquellos momentos que nos brindan los niños para fomentarlo.    

Si alguna vez has estado más de quince minutos con un niño habrás podido comprobar que la manera más natural y básica de aprendizaje para éste es la imitación. Desde que nacemos se inicia en nosotros un mecanismo de aprendizaje que conlleva relacionarse. Entiendo entonces que, los adultos con los que convivamos serán nuestro modelo a imitar, repitiendo y aprendiendo del cómo se relacionen con todo su entorno.

Todos nos hacemos preguntas, intentamos tener una opinión propia de lo que ocurre a nuestro alrededor. Crecemos con adultos que nos forman a partir de sus realidades y sus formas de ver la vida. Podemos utilizar las ocasiones en las que el niño se cuestione acerca de temas como las profesiones, los distintos tipos de personas o maneras de vivir… para argumentarles que son merecedores de nuestro respeto.

También tenemos la oportunidad de mostrar respeto al niño cuando corrijamos su conducta. Hay comportamientos que han de ser reprendidos pero no olvidemos considerar a los implicados dignos de ser escuchados. Como adultos tenemos la labor de ayudarles a entender y gestionar sus emociones y explicarles el porqué de la corrección.

Tanto la comunicación verbal como la gestual dice mucho de nosotros mismos y de la consideración que les tengamos a los demás. Crear un ambiente distendido donde cada uno puede expresarse libremente, donde nos escuchamos y nos intentamos entender mutuamente es primordial para el respeto. Se fomenta la aceptación de uno mismo y de nuestras emociones.

La violencia no tiene lugar alguno en la sociedad en la que queremos vivir y criar a nuestros hijos. Tanto la física, la psicológica o de cualquiera que sea su forma de manifestarse debieran desaparecer de nuestra manera de relacionarnos, creyendo en el poder de la palabra y la comprensión.

Desde muy pequeños manifestamos sentimientos de rabia, de impotencia, de enojos  que nos hacen enfadar y preguntarnos porqué las cosas nos salen mal. Podemos permitir la expresión de los enfados y sentimientos negativos, recordando que uno se puede molestar siempre y cuando no dañe a otros (no pegar, no gritar a nadie, no ofender) Los desacuerdos son fuentes de aprendizajes para conocernos mejor y tener opiniones más realistas. Argumentar, razonar, explicar e incluso ceder es beneficioso para seguir formándonos en el respeto.


Y es en casa también donde comienza el aprendizaje del poder de decir que no. En un entorno donde nuestras emociones son tenidas en cuenta y nuestra libertad de expresarnos está en el mismo lugar que la de los demás son más que factibles las relaciones de entendimiento mutuo, y saber que a pesar de que a veces las cosas no surjan como esperábamos se pueden llegar a acuerdos en los que todos nos sintamos respetados.