martes, 17 de febrero de 2015

Respeto: el origen y el adulto asertivo. Parte II


La gran labor que comienza en ese entorno cercano nuestro puede y debe extrapolarse a la escuela, ya que ésta también juega un papel fundamental en el desarrollo del niño. Mediante dinámicas y juegos se pueden fomentar valores que sirvan de base para ayudar a las personas a tener una mayor amplitud de miras.

En las aulas son tan necesarios los conocimientos de lengua, matemática o inglés, como el aprendizaje de valores y herramientas que nos ayuden a crearnos una propia opinión de las circunstancias. Es importante recodar que los últimos estudios apuntan a cómo la inteligencia emocional influye determinantemente en los logros académicos y laborales.

Podemos trabajar activamente temas como el maltrato animal, el de género, las desigualdades económicas y sociales en el mundo, las guerras... concediendo a los alumnos tiempo para investigar, para buscar información, se pueden ver las diferentes maneras organizar los grupos de trabajo, pueden exponer los trabajos mediante murales, PowerPoint, vídeos... y así explicar a los compañeros los diferentes puntos de vista. Esta actividad que puede ser organizada a gusto del profesorado según los criterios que se acuerden para cada tema, edad, grupo… es ideal para abrir debates en clase sobre las diferentes opiniones que tenemos, las cuáles se pueden llegar a poner en desacuerdo con otros compañeros o incluso con uno mismo, llegando a crear nuevos pensamientos más ricos en fundamento y en calidad. Existen otras alternativas que podemos utilizar para crear un ambiente y un aprendizaje más significativo y vivencial, por ejemplo podemos crear debates en clase sobre temas generales que nos importan (las nuevas tecnologías, deportes, hobbies, personajes famosos…), se puede también crear una función de teatro sobre algún tema del que queramos conocer más (una obra que ya esté escrita o realizarla en clase nosotros mismos desde el principio), podemos realizar un mural entre todos donde se refleje el tipo de convivencia que queremos tener y colgarlo en un lugar visible del aula, incluso es beneficioso buscar momentos de pausa para relajarnos y controlar los niveles de exaltación…

Según lo que establece uno los pilares de la educación contemporánea la escuela ha de adaptarse al niño. En una educación inclusiva se respetan las diferencias individuales, entendiendo que lo normal es ser diferente y que de ello nos enriquecemos. Se define respeto como una consideración a las personas de que se merecen ser tolerados y tenidos en cuenta por el mero hecho de existir. Y si en ocasiones no tenemos esta idea muy presente podemos recurrir al origen de que con volver a mirar con un poco más de intención se puede llegar a entender las opiniones ajenas.



De todos es conocida la expresión “el respeto hay que ganárselo”, lo que para mí reflejan estas palabras es que es un derecho en el que todos estamos involucrados pero debemos ser conscientes de que hay que conservarlo. Todo ser humano, animal u objeto es digno de ser respetado, pero recuerda, puedes perder el respeto que te procesan. Hay personas y actos en el mundo que nos rodea que nos resultan difícil de respetar. 

Todo conflicto o situación de desajuste emocional conlleva también un aprendizaje, podemos aprender y mucho de aquellos que no nos muestran respeto. Aprendemos a respetarnos a nosotros mismos, a no dejar que nos desprecien o nos infravaloren, a cuidarnos de posibles daños e inestabilidades, a expresar sin temor lo que sentimos. Tratamos de mantener a un margen de nuestro camino a aquellos que no nos hacen sentir bien, que nos rechazan o menosprecian.

Ser constantes a la hora de relacionarnos con asertividad es una ardua tarea que implica conocer nuestras necesidades, comprenderlas y aceptarlas. Por si eso fuera poco, también conlleva escuchar las preocupaciones del otro y ser capaces de hacernos ver sin violencia ni agresividad. El problema surge cuando nos enfrentamos a la realidad del día a día, cuando salimos al incontrolable y poco predecible mundo que nos devuelve reacciones tan dispares como personas y lugares existen.

Somos nosotros mismos los que gracias a la educación, al aprendizaje, a la interacción con otros y a nuestro propio mundo interior los que tendremos que vivir con nuestras propias convicciones. Es importante recordar, mirando atrás en nuestra historia, cómo aprendimos nosotros este valor, qué ejemplo nos dieron aquellos que nos educaron, qué opiniones hemos creado nuestras y cuáles parecen más impuestas. Respetar al otro significa en sí  respetarse a uno mismo. Conocer ese respeto propio nos permite relacionarnos con asertividad hacia los demás ya que podemos demandar nuestras necesidades dotándoles de la importancia que tienen para nosotros y entendiendo pues la de los demás.. El respeto hacia uno mismo es entender la libertad del otro de ser, de existir.






1 comentario:

  1. Sabes que, a veces, me da miedo pensar...pero leerte me ayuda. Gracias

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